Acerca del Maestro

En una conversación que mantuve la semana pasada, alguien dijo: “Discrepo contigo por el tema de la necesidad de la existencia de maestros”. Comentó además “que era una simplificación antigua, trasnochada, que, como todo el mundo sabe, el maestro está en el interior. En definitiva, recurrir a un maestro es sólo una ocurrencia rancia, casi patética”.

Escuché esta reflexión en silencio, con cierta distancia. En realidad, es un tema recurrente en mi entorno (el del desarrollo personal y espiritual). Hace unos meses lancé un post provocador al respecto, a veces me gustar lanzar la piedra y esconder la mano. Pero hoy me apetece afirmar mi postura, porque entiendo que en muchas ocasiones equivocamos términos.

Si estamos de acuerdo que vivimos en un perfecto autoengaño, ¿cómo podemos salir de ahí sin ayuda? ¿cómo adentrarnos en un mundo desconocido para nosotros sin referencias y sin tutelaje?.

El maestro, los maestros son indispensables en nuestra transformación. Son la guía, la prueba que nos indica que es posible salir de nuestro mundo limitado y acceder a nuestro Ser. Son seres humanos que llevan unos cuantos pasos en el camino hacia la esencia y nos ayudan a no perdernos en la jungla de emociones y pensamientos contradictorios. No son dioses o la encarnación de la divinidad, o sí, en el sentido que todos lo somos. No son perfectos ni infalibles, nadie lo es, pero nos sirven de guía en nuestro camino. En la medida que los respetemos y veneremos estaremos respetando y venerando a nosotros mismos. En definitiva, es un puente hacia lo más profundo y sagrado de nosotros mismos.

Y lo que no se comenta y más importante es que cada maestro tiene su librillo, vá dentro de un mismo pack. No solo es la presencia insondable y falta de lógica, lo que transmite con su mirada y su saber hacer, es también el método que propone y los mapas que ofrece para nuestro desarrollo. De hecho, los maestros, como nuestra sabiduría, no emergen por generación espontánea, sino que vienen de una tradición, aunque algunos sean los suficientemente rompedores como para parecer que rompen con ella. Todos ellos han tenido maestros también. De hecho, si nos aplicamos intensamente en nuestro trabajo, podremos también convertirnos en maestros para otros.

Por esto considero que las personas que no aceptan la figura del maestro tampoco aceptan su propio cambio. La autosuficiencia tiene recorrido muy corto.

Un abrazo.

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