Preguntas y Camino

Uno de mis autores favoritos es Chogyam Trungpa. Me fascina su capacidad integradora, su visión lúcida y su vida intensa y desconcertante. Es una de esas personas que me hubiera gustado conocer.
En uno de sus libros paradigmáticos, Loca Sabiduría, partiendo de las eternas preguntas «¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Qué es la vida?, etc», comenta:
“Hay dos maneras de encarar el problema. La primera consiste en intentar vivir de acuerdo con lo que nos gustaría ser, la segunda en tratar de ser lo que realmente somos.
Esforzarse por vivir de acuerdo a lo que a uno le gustaría ser es como fingir que uno es un ser divino, una persona realizada o cualquier otro modelo de esta índole. Cuando tomamos conciencia de las cosas que andan mal en nosotros, de nuestras debilidades, problemas y neurosis, hay un impulso natural que nos lleva a hacer todo lo contrario, como si la posibilidad de equivocamos o estar confusos fuera algo inaudito. Nos decimos: «piensa positivamente, haz como si todo anduviera bien». A pesar de que sabemos que algo anda mal a nivel de las situaciones concretas de la vida diaria, a nivel de lo cotidiano y corriente, no le damos la debida importancia: «olvidémonos de esa “mala vibra”. Pensemos de otra manera. Finjamos ser buenos». Esa actitud se conoce en la tradición budista como materialismo espiritual……..
La segunda consiste en tratar de vivir según que uno es. En el segundo caso debemos ver nuestra confusión, nuestro sufrimiento, nuestro dolor, pero sin transformar lo que descubrimos en respuestas. Por el contrario, se trata de explorar cada vez más, ir cada vez más lejos, sin buscar una respuesta. En este proceso trabajamos con nosotros mismos, con nuestra vida y nuestra psiquis, pero sin buscar respuestas, simplemente observando las cosas tal cual son, observando lo que se nos pasa por la cabeza de manera sencilla y directa, manteniéndonos absolutamente fieles a la realidad. Si somos capaces de entregamos a este proceso, se nos abre una extraordinaria posibilidad de hacer de nuestra confusión, es decir el caos y la neurosis de nuestra mente, un nuevo material de estudio. Esto nos permite seguir profundizando más y más y más. No le damos una importancia excesiva a ningún elemento en particular ni intentamos convertirlo en una respuesta….Cuando por fin llegamos a ese punto tendemos naturalmente a renunciar a toda esperanza de recibir una respuesta o cualquier otra cosa. Ya no nos queda ni la más mínima esperanza. Estamos simplemente desesperanzados. Esto se podría llamar «trascender la esperanza» si quisiéramos expresarlo en términos más elegantes.”
Cuantos años han tenido que pasar para comprender estos dos caminos posibles. Cuanto tiempo buscando una solución perfecta que nunca llegaba, cuanta energía empleada para llegar simplemente a la rendición…
Feliz camino y feliz día.

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